Solo – Relato breve

[Relato breve escrito por María Blanco Marqués]

…Solo…

Llevaban muchos días así, demasiados. Tantos días que no se podían contar. Sólo se olía la pólvora y la sangre. Ya no se oía nada, ni risas, ni llantos, sólo tiroteos. Se veía muy mal, el polvo atacaba a los ojos. Aunque tampoco les desagradaba que su vista estuviese nublada. Sólo podrían ver sufrimiento a su alrededor: escombros, personas llorando, personas muriendo, sangre,… Antes les llegaba comida, ahora ni siquiera eso. Los aviones tenían miedo de pasar por allí, las vías de comunicación habían sido cortadas,… Ya no les quedaba nada- a mucha gente le habían quitado la vida. Otros no habían podido soportarlo y se la habían quitado ellos mismos.

Agarró la mano de su madre. Él quería ser valiente y esperar a su padre. Papá se había ido. Se lo habían llevado sin dejarle hablar. Pero había prometido volver. Ahora estaría luchando. Pero a su papá no le iba a pasar nada. Era el más fuerte del mundo. Le iba a esperar hasta su regreso. Le iba a esperar junto a su madre.

La miró. Su mamá llevaba mucho tiempo sin comer nada. Si encontraban algo para comer, siempre se lo daba a él. Cuando le preguntaba que por qué no comía, ella le respondía que quería perder peso para estar más guapa. Pero mamá ya no estaba guapa. La veía muy delgadita y parecía que siempre tenía sueño.

No sabía dónde estaban sus amigos. Siempre jugaban juntos. Jugaban al pilla-pilla, al escondite; se lo pasaban muy bien. Pero ya no podían jugar.  No había nada de ellos desde hace mucho. El sitio donde siempre jugaban había desaparecido junto con los juegos, la diversión y alguno de sus amigos.

Al principio lloró, pero luego comprendió que así no solucionaría nada. Además su mamá se ponía triste si él lloraba. Sería valiente y esperaría a su papá. Cuando papá llegasen se abrazarían y diría a mamá que estaba más guapa que antes. Entonces cocinarían algo que cocinase mamá. La comida que hacía mamá estaba muy rica.

Después de mucho tiempo dejaron de caminar. Mamá se recostó en lo que antes era una casa y él se fue a buscar comida. Mamá estaba cansada, seguro que si comía algo se pondría mejor. Se alejó bastante de su madre mientras buscaba. Cada poquito tiempo miraba hacia atrás para ver a su mamá. Encontró un charquito de agua. Estaba un poco sucia y sólo había para dos tragos, uno para él y el resto para su madre. Iría a avisarla.

Se escuchó un ruido ensordecedor. Se dio la vuelta y miró hacia atrás. Donde estaba su mamá ahora había una nube de polvo. Esperó. Cuando el polvo desapareció fue a ver a su mamá.

Había un agujero muy grande, más grande que su casa entera. Salía polvo. Seguro que mamá estaba dentro. Se asomó y llamó a su madre. No obtuvo respuesta. ¿Dónde se había ido mamá? Seguro que a buscar a papá. Seguro que le encontraría y vendrían juntos a buscarle. Sí, sería eso. No se movería de allí, porque allí era donde irían sus padres a buscarle. Fue hacia el charquito de agua y tomó su traguito. El resto sería para papá y mamá cuando llegasen. Seguro que se pondrían muy contentos al ver que les había guardado agua.

Da mucho miedo estar solo. ¿Dónde se habían quedado papá y mamá? Ya habían pasado muchos días. Tenía mucha hambre. Hacía mucho calor. Tenía sed. Fue a ver el charquito. Había desaparecido. Si ya no estaba sería porque papá y mamá se lo habían bebido. Ahora le estarían buscando. Tenía que volver al sitio donde mamá desapareció. Ahora estaba lleno de escombros, pero había conseguido hacerse una “cama” con algo de tierra. Le costó mucho llegar. Se tumbó en su “cama” y cerró los ojos.

Seguía solo. Hacía varios días que no se movía de allí. ¿Papá y mamá se habían olvidado de él? Respiraba lentamente y con dificultad. Tenía miedo, mucho miedo. Quería irse con papá y mamá, volver a jugar con sus amigos y volver a ser abrazado por su madre.

Muchas moscas se acercaban a su cuerpo y su cara. Antes las habría espantado, pero ya no le quedaban fuerzas.

Unos hombres con armas pasaron por allí. Él levantó la vista, pidiendo ayuda. Seguro que esos hombres sabían dónde estaban su papá y su mamá. Nadie le miró. Se volvió a quedar solo.

Tenía miedo. No sabía lo que iba a pasar. Sólo oía disparos y explosiones. ¿Dónde estaba mamá? ¿Dónde estaba papá? ¿Se habían olvidado de él? ¿Ya no le querían? Gritos de temor y dolor, tiroteos. Quería irse de allí. Quería irse a un sitio donde no oliese a sangre.

Una mujer pasó por delante de él. Llevaba un vestido negro muy largo y bonito. Tenía el pelo negro y la piel muy blanca. Llevaba algo de la mano. Parecía una niña dormida. Con las pocas fuerzas que le quedaban le pidió que se lo llevase con ella. La mujer le miró. Puso cara de pena. Ella también parecía muy sola. Pidió por favor que se lo llevase, ya no quería estar más tiempo solo. La mujer le tendió la mano. Él la agarró. Cerró los ojos.

Respiró. Allí no olía a sangre. Se sintió muy bien. Sintió paz. Abrió los ojos. Allí estaban papá y mamá.

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